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jueves, 2 de diciembre de 2010

Los anfitriones del petroleo

En una celebración en Zurich repleta de empresarios, políticos y deportistas, lejísimos de los potreros de atmósfera genuina, la FIFA dio a conocer hoy las sedes de las Copa del Mundo 2018 y 2022: Rusia y Qatar respectivamente. Los países designados, que nunca albergaron la máxima competencia, convencieron a la entidad por sus economías solventes amparadas en el desarrollo de la industria petrolera.

Como era de esperarse, el negocio y los objetivos políticos se antepusieron a todo tipo de criterio en esta elección de las sedes mundialistas. Por eso, Rusia, un país de 145 millones de habitantes y con una promesa de inversión que supera los 640 millones de dólares será la anfitriona de la Copa del mundo en 2018. La figura de Roman Abramovich, el magnate dueño del Chelsea, fue utilizada como "aval" por un país que relegó en las votaciones a la candidatura Ibérica, España-Portugal, a la de Inglaterra y a Bélgica-Holanda. Los rusos, que serán el primer país de Europa Oriental en ser sede de un Mundial, desarrollarán la competencia en 16 estadios, 13 de los cuales serán construidos para la ocasión, distribuidos en 13 sedes.

Los representantes de la delegación inglesa fueron perdiendo las esperanzas a medida que se acercaba la hora del veredicto. Es que, un mes atrás, dos periodistas del periódico londinense Sunday Times se disfrazaron de enviados norteamericanos y, cámara oculta mediante, filmaron a dos miembros del Comité Ejecutivo ( el nigeriano Amos Amadú y el tahitiano Reynald Temarii, luego suspendidos en medio de un escándalo) cuando éstos les exigían coimas millonarias en favor de votos. Por este motivo, desde Gran Bretaña aseguran que la FIFA terminó desechando a su país. Otros de los que manifestaron su decepción por la elección fueron los delegados de la candidatura Ibérica, España-Portugal.

Minutos más tarde del primer veredicto Blatter anunció a Qatar como sede en 2022. El proyecto del país asiático, cuya única desventaja eran las altas temperaturas que se registran en los meses que se disputa el Mundial, se impuso a los otros aspirantes: Estados Unidos, Japón, Australia y Corea del Sur. De esta manera, Asia volverá a albergar la Copa después de 20 años tras el Mundial 2002 Corea y Japón. Para el 2022, la flamante anfitriona anunció un torneo como nunca antes se ha visto. Aire acondicionado en los estadios, que serán todos techados, desarmables y adaptables, que permitirán mantener una temperatura de ambiente adecuada para el espectáculo.

De aquel primer Mundial en Uruguay, hace ya 80 años, al que las distintas Selecciones llegaron en barco, algunas después de meses de viaje, a este súper moderno que prometen tanto Rusia como Qatar. Ambos países presentan esa característica que la FIFA exige a todo el que pretenda calzarse el título de anfitrión: solvencia económica para el desarrollo de una estructura que le permita a la máxima entidad del fútbol generar una buena suma de ingresos. Los dos también coinciden en ese afluente que genera esta capacidad: la industria del petróleo. Es que Rusia es el segundo país del mundo que más crudo extrae y en 2008 alcanzó la cifra máxima de producción. Además, tiene las mayores reservas de gas natural del mundo, las segundas mayores del carbón y las octavas del petróleo. En Qatar, el ingreso nacional deriva principalmente de las exportaciones de crudo y gas natural que lo convierten en el país con el Producto Bruto Interno más elevado del planeta.

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