Buscar este blog

miércoles, 27 de abril de 2011

El clásico moría sin goles pero apareció Messi, anotó dos y acercó al Barcelona a las puertas de la final

Diez minutos del argentino le bastaron al Barcelona para derrotar 2 a 0 al Real Madrid en el Bernabéu y dar casi por sentenciada la semifinal de la Champions. El segundo de la Pulga fue para la historia: apilada y definición sutil ante Casillas.



La mediocridad había reinado durante todo el partido. La osadía de alguno de los muchos talentosos del Real Madrid y Barcelona se diluía rápidamente ante cualquier intento. Sólo el mejor del mundo era capaz de regalar algo que justificara tanta expectativa previa en esta semifinal de ida de la Champions League. Y así fue, porque 10 minutos letales de Lionel Messi le sirvieron al Barcelona para ganar de visitante y quedar a un paso de la final de Wembley. El rosarino anotó a los 36 del segundo tiempo y sello el marcador con un gol maradoniano cuando quedaban cuatro para el final. Con este resultado, el próximo martes en el Camp Nou el equipo de Mourinho está obligado a convertir al menos tres goles y a ganar por una diferencia de dos para clasificar directo. Panorama negro para la Casa Blanca…



Todo indica que los de Guardiola estarán nuevamente en una final de Copa de Campeones. Por lo que pudo verse hoy, levantar un resultado de dos goles en contra parece una utopía para este Real Madrid. Es que el equipo de José Mourinho se dedicó a cortar juego antes que a crearlo. Priorizó su negocio en función del rival, al que exitosamente no dejó jugar y lo obligó en grandes pasajes del partido a proponer un estilo similar. Así, se vio a un Barcelona desconocido en el que Xavi se sublevaba e intentaba que sus compañeros hicieran lo propio. Pero no pudo el volante y las situaciones de riesgo durante la primera etapa no se dieron dentro de la cancha sino fuera, cuando el arbitro alemán Wolfgang Stark pitó el final. Keita se agarró feo con Arbeloa por algún dicho del español e intervinieron varios jugadores de ambos equipos. La escena terminó cuando intercedió personal de seguridad y el arquero suplente del Barsa, Pinto, le propinó un manotazo al defensor del Real Madrid que le valió la expulsión



El complemento, los roles no variaron. Real esperaba, con su traje de precaución. Barcelona iba, con la ropa de protagonista. Y esta vez logro mayor profundidad pero insuficiente para doblegar el cerrojo defensivo propuesto por Mourinho, hasta que se produjo la clave del partido. A los 25 minutos del segundo tiempo Pepe le entró muy duro con una plancha al defensor brasileño Dani Alves y vio la roja. El local se quedo con uno menos y encima sin técnico por que el árbitro no soportó las quejas de Mourinho y también le dio vía libre. Desde ese momento, mantener la presión, la asfixia en el mediocampo se volvió una tarea imposible. Así vino el primer gol, a los 76. Un descuido en la zona media y un pelotazo para el holandés Afellay, que había ingresado por Pedro, para que desborde a Marcelo y coloque un centro bien conectado por Messi que la empujó y desato el delirio de los 2000 catalanes presentes en el Santiago Bernabéu.



El partido se cerró con una jugada de Messi que quedará para la historia. Una apilada de gente y una corrida. Una joya de oro brillante en una mina que durante toda su extensión había mostrado rocas vulgares. El rosarino encaró verticalmente hacia el arco, dejo tres rivales en el camino y entró al área por derecha. A la salida de Iker Casillas la tocó suave, con la diestra, sobre el palo izquierdo del arquero.



Delirio en Barcelona y tristeza en Madrid de la mano del argentino que en las difíciles aparece y que a cada partido suma muestras que dan crédito a ese rotulo que bien ganado tiene: el mejor del mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario