El entrenador no pudo disimular la alegría por haber conseguido los tres puntos ante Independiente: "Tengo el corazón contento, pero hay que maneter la mente fría". El Negro ponderó el triunfo en el clásico "como un paso importante".
Muchos datos positivos se llevó River ayer de Avellaneda como para disimular la alegría. La sensación de que el equipo transita por el buen camino en este arranque de torneo respalda además a esa estadística que le sonríe al equipo de Jota Jota López. Y en medio de este presente por ahora promisorio, el entrenador se confiesa y deja soltar el entusiasmo en una oración sincera, pasional pero a la vez con esa dósis de templanza que más allá del triunfo todavía necesita este River: "Tengo el corazón feliz, pero hay que tener la mente fría".
En la previa, López se había referido a este partido ante Independiente como clave. Y ganar un duelo decisivo tiene un gusto aparte. "Ganar en esta cancha ante este rival, enaltece un poco más el triunfo. Dimos un paso importante", reslató el Negro.
Este River plagado de jóvenes atraviesa una situación paradojal: ser punteros pero con el apremio de la lucha por evitar la Promoción. "No hacemos cuentas, nos preocupa trabajar y seguir creciendo", aclaró el técnico que el jueves pasado debió suspender la práctica por la floja actuación de los jugadores. "Hay que seguir con la misma humildad y el objetivo que nos unió desde el comienzo de la pretemporada", agregó entre la ilusión y la mesura, y justificó el triunfo de su equipo ante el de Mohamed: "A veces los resultados no se merecen, otras veces sí. Nosotros llegamos muchas veces y lo merecimos. El equipo fue sólido y eso me gustó".
No sólo tiene el corazón feliz Jota Jota por haber alcanzado la punta del campeonato junto a Olimpo. Además de mirar a todos desde arriba River evitó caer en zona de Promoción y relegó a los bahienses a esa ubicación, y estiró su ventaja sobre Huracán, uno de sus perseguidores. También ratificó el invicto durante su mandato como visitante, y es el único equipo que mantiene la valla invicta. Demasiados puntos positivos para disimular esa alegría que se le nota al entrenador y le despierta el entusiasmo para encarar un campeonato en el que su equipo afrontará todas "finales": "Nos queda una menos".
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