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domingo, 27 de marzo de 2011

Argentina no pudo pero dejó una muy buena imagen

El equipo de Batista empató 1 a 1 ante Estados Unidos en Nueva Jersey, y aunque le faltó precisión en la definición, fue el claro dominador del juego y por momentos brilló. Cambiasso abrió la cuenta en el primer tiempo y Agudelo igualó para los locales. "Hicimos un primer tiempo brillante", rescató Batista.

No tuvo la precisión para concretar la estocada final como sí ocurrió ante Portugal y Brasil. No fue un canto a la eficacia y al aprovechamiento de las oportunidades. Empató ante Estados Unidos 1 a 1, un rival que con poco y de a ratos, le desnudó algunas fallas defensivas. Pero Argentina aprobó el examen en Nueva Jersey. La propuesta del entrenador, Sergio Batista, de fomentar las sociedades para crecer en lo futbolístico se materializó durante gran parte de los 90 minutos, sobre todo en el primer tiempo que fue de lo mejor de este ciclo y en el que el equipo alcanzó su pico más alto de rendimiento. No cedió nunca el protagonismo Argentina que en ese camino hacia la Copa América, lo más trascendente que le depara este 2011, obtuvo una muestra interesante de confianza y respaldo para el ideario del entrenador.


El técnico buscaba asociaciones dentro del campo de juego, y durante el primer tiempo la Selección fueron 11 socios que desde Andújar a Messi cuidaron la pelota y procuraron siempre darle un buen destino, como si se entendieran que así, estaban haciendo el mejor negocio. Argentina se convirtió en el dueño autoritario del balón en esa primera mitad, arrinconó a los locales contra el arco de Tim Howard sirviéndose del toque y del juego por bajo. Y Lionel Messi volvió a ser trascendental para que esto sucediera. Ubicado como delantero central retrocedió constantemente y rotó por todo el frente de ataque. Se juntó con Di María y también con Lavezzi que, lejos de permanecer anclado sobre la derecha, también fue otro de los que merodeó distintas posiciones y apostó a aparecer por sorpresa. El delantero del Barcelona jugó de enganche cuando Banega y Cambiasso necesitaron un destinatario fiable de sus pases. Así, el equipo de Batista consiguió las chances que le concedieron el mérito para ponerse en ventaja. Una de Messi después de una gran pared con Lavezzi, pero el 10 cruzó demasiado el remate. Otra de Di María, similar, que no pudo ante la salida de Howard.

El que sí pudo quebrar el cero fue Esteban Cambiasso. El Cuchu tomó un rebote dentro del área chica norteamericana y fusiló al arquero, que estaba caído en el piso, para abrir el marcador y darle un poco de justicia al resultado: Argentina merecía más. Y esa sensación quedó al término del primer tiempo en el que casi no se produjeron llegadas al arco de Andújar.

En el complemento los roles no se invirtieron. Argentina volvió a ser ese protagonista generador y avasallante, amparado en Messi y compañía, pero otra vez no tuvo la suficiente eficacia para materializar en goles todo lo que generó. A los 2 minutos ya había tenido dos chances para ampliar su ventaja: un remate de Di María que se fue cerca del ángulo derecho y un mano a mano de Messi que tapó bien el arquero local.

No pudieron los de Batitsa y Estados Unidos, obligado por las circunstancias, decidió salir del atrincheramiento contra su arquero e ir a buscar el empate. Y los locales pudieron llegar muy poco y casi sin claridad, pero sí concretaron. Un tiro libre desde la derecha que cayó en el área le quedó a Juan Agudelo después de un cabezazo y un mal rebote de Mariano Andújar. El delantero colombiano naturalizado estadounidense, quien debutó ayer, remató con el arco sin resistencia y empardó el marcador.

Es cierto que el gol de los locales desnudó algunas falencias de la defensa argentina, pero más allá de eso, el entrenador puede tomar al partido de ayer como una muestra de buenas conclusiones. Es que el rumbo hacia esa idea de tenencia de balón no se empañó nunca durante los 90 minutos, ni siquiera después de ese gol en contra. El equipo continuó del mismo modo. Apostando a la circulación de pelota, clara, limpia y al ras del suelo. Y quedó comprobado que ése es el mejor método aplicable para semejante clase de jugadores, que en la media hora final del partido otra vez exigieron al arquero rival y trasladaron el grueso de las acciones a la periferia del arco de Estados Unidos.


La eficacia de los partidos ante Brasil y Portugal no se vio ayer en Nueva Jersey, pero el reforzamiento de la idea, el sistema de juego que mayores chances le proporciona a esta Selección, tuvo un espaldarazo importante de cara a la Copa América. Una muestra de confianza. Un muy buen argumento para creer en la apuesta del entrenador

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