Julio César Falcioni, entrenador de Boca, diagramó un sistema que trasparenta aun más esa necesidad de tener un delantero con movilidad que sepa asociarse con los volantes pero que no descuide las oportunidades para convertir. Boca juega con un solo punta definido y por el aparente rédito de este esquema con el que consiguió dos victorias consecutivas ante rivales chivos, lo mantendrá hasta que el momento no exija una variante. Esto, por lo que se vio con Colón y Estudiantes, perjudica a Palermo y favorece a Viatri. El Loco, que se retira el 19 de junio, necesita de mayor abastecimiento. Solo cuenta con Riquelme como único socio fiable y constante pero ni Pochi Chávez ni Walter Erviti se calzan el traje algún jugador que sea capaz de asistirlo con centros por los costados; encima Pablo Mouche, que atravesaba su mejor momento no encaja en este sistema. Por eso, Boca necesita de ese 9 que evite estancarse, que recicle constantemente su posición dentro del campo. Y Viatri tuvo 25 minutos en Santa Fe en los que generó casi sin compañía un par de situaciones de gol, y fue el hombre que entró a los 18 del complemento contra Estudiantes y asistió a Chávez para que marcara un tanto finalmente mal anulado por el árbitro Sergio Pezzotta, y también fue ese que buscó el hueco en el área para anticiparse a un defensor, conectar un centro desde la derecha y marcar el segundo gol con el que Boca venció a Estudiantes agónicamente.
El entrenador ya confirmó que para el próximo partido ante Lanús Palermo será titular y capitán . La conjetura fácil invita a creer que el técnico pretende evitar un supuesto contratiempo por tener a un histórico con rostro malhumorado por haber sido relegado al banco de suplentes. Pero Falcioni cree que Palermo no debe abandonar el equipo. La historia del goleador la sabe lunga de reponerse a los malos reveses y la probabilidad de que en cualquier momento se reivindique con una actuación descollante desdobla a su presente magro que ya contabiliza 8 juegos sin poder convertir. Más allá de que la estadística todavía indique que Lucas Viatri sigue siendo un suplente, las características de su rol adquirieron otra dimensión, otras responsabilidades y otra cuota más importante de esa linda presión de tener que demostrar un poco más de lo que ya había ofrecido. En su camino hacia la camiseta número 9 de Boca, el delantero surgido en el club avanzó muchos kilómetros idealmente, en la percepción del hincha que ya lo ve como el heredero, aunque prácticamente esta idea no pueda contrastarse. Lo importante es que ya dio muestras de sus capacidades, ya dejó en claro que después del 19 de junio no tolerará nuevamente el mismo papel de doble pero de otro protagonista.
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