Por el nivel, futbolístico y emotivo, que mostró el Clausura y lo que se vio en estas 13 fechas del Apertura, Independiente tiene la oportunidad de convertirse en el gran ganador de este año , título que le valdría si alcanzara este trofeo internacional. El 2010, el año en que todo el fútbol argentino había puesto su expectativa en el Mundial de Sudáfrica, un equipo que lejos estuvo de deslumbar y al que encima le tocó padecer esa crisis extrafutbolística que generan las renuncias, deberá pasar a un rival al que superó en condición de visitante para meterse entre los cuatro mejores.
Pero antes de las conjeturas, está pelota. Es que la única esperanza argentina luego de la eliminación de Newells, ayer en la altura de Quito frente a la Liga, enfrenta a un rival colombiano de muy buena campaña en el torneo local ( está tercero) pero que en esta Sudamericana ha dado muestras de incomodidad a la hora de jugar de visitante: en primera fase cayó en Bolivia 1 a 0 ante Oriente Petrolero, y en la siguiente instancia Banfield le ganó 2 a 0; cada vez que salió de su casa, perdió y no pudo convertir. Esta noche, en la cancha de Racing, a los de Mohamed les sirven dos tipos de empate, 1 a 1 y 0 a 0 (2 a 2, penales) y cualquier victoria para clasificar.
Como si de golpe hubiese recuperado esa mística copera gloriosamente ganada en épocas más felices, Independiente, que no participaba de un certamen internacional desde 2004, es el único argentino que tiene la chance de cerrar el año con un festejo trascendente y convertirse en ese ejemplo de demostración del grado de imprevisibilidad del fútbol. Independiente, por el que nadie apostaba, el menos pensado.
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