El sendero de brasas calientes por el que atravieza este Boca requiere de momentos alivianadores, de palabras, gestos y decisiones que procuren evitar ese fogoneo incesante de temas que nada tienen que ver con lo futbolístico. Por eso Julio César Falcioni no está dispuesto a correr ciertos riesgos; no pretende llegar al partido del próximo domingo ante Olimpo inmerso una vez más en la polémica por decisiones controversiales. Y así, sobre esta lógica de la tranquilidad, el entrenador volvió a darle a Juan Román Riquelme las mismas responsabilidades que a sus compañeros en el entrenamiento de ayer. Hizo la jugada más fácil, la que todo el hincha de Boca estaba esperando y la que le permite eliminar los rumores de una nueva borratina. Además, al término de esa práctica, para endulzar aún más la situación, le tiró flores al enganche y abrió un porton gigante para su vuelta ante los de Bahía Blanca."Es el único que puede cambiar nuestro esquema", dijo el Emperador.
Solamente en aquella dura caida ante Godoy Cruz, en el estreno de su equipo en este torneo, pudo estar presente Riquelme. En ese partido sufrió un esguince de tobillo que lo marginó del duelo ante Racing y le impidió entrenarse con normalidad durante casi una semana, lo que para Falcioni fue motivo suficiente para excluirlo también contra All Boys. Como si eso no bastara, su mala suerte es insaciable: en la semana previa al partido con Vélez sufrió una sinovitis en su rodilla derecha que lo dejó out ante los de Liniers, la misma en la que se le acumuló líquido que le impidió estar contra San Lorenzo. Pero ayer, ya con el alta médica, volvió a entrenarse a la par de sus compañeros. Relegó al kinesiólogo y obligó a su técnico a una consideración. Y vaya si Falcioni respondió. "Es el mejor jugador que tenemos, el único capaz de hacer cambiar nuestro esquema", contemporizó Pelusa con el pensamiento de la gran mayoría del público xeneize que durante la ausencia del talentoso reventó los foros clamando por su vuelta.
Por lo expuesto por el equipo en estos 5 partidos, a nadie se le ocurre poner en duda la titularidad de Riquelme. Ni siquiera el entrenador que, aunque aun no confirmó ningún nombre, por el trasfondo de su mensaje deja en claro que el domingo volverá a jugar con enlace. "Román es clave en este equipo. La claridad que el puede darnos es clave y la necesitamos en estos partidos que perdimos". Y uno de los que más sufrió la ausencia del 10 fue Martín Palermo. El goleador, de verano prometedor, aun no pudo anotar en este torneo y las pocas chances que tuvo para hacerlo se generaron más por amor propio y tesón que por asistencias de sus propios compañeros. "No ha tenido muchas chances, es cierto, y encima la suerte no lo está acompañando. En el verano, a Chichizola se le escapó y él estaba ahí. El otro día contra San Lorenzo le pegó en el pecho y se fue afuera". Con Riquelme en cancha, Palermo se favorece. No sólo crecen considerablemente sus opciones por tener cerca un asistidor de lujo, sino también por que resto de los que suelen acompañarlo al área contraria, como Mouche o Colazo, también crecen cuando se los abastece de fútbol.
Esta semana fue y será diferente para Boca. La víspera del choque contra los bahienses no muestra semejanzas a las del resto de los últimos tres partidos. La ausencia de Juan Román Riquelme y los rumores sobre una presunta discusión entre éste y el entrenador exaltó a todo el Mundo Boca, lo sumió en un paroxismo corrosivo que, como si no bastara, se atizó tenazmente luego de las derrotas ante Vélez y San Lorenzo y el empate ante All Boys. Pero con el emblema de la hinchada sin lesiones, Falcioni no tiene otro plan que incluirlo. No tiene otra cosa en mente que hacer la jugada normal; para evitar alimentar los rumores, para volver a ganar el domingo.
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