Igualó con Tigre 3 a 3 en un partido en el que nunca pudo ponerse en ventaja. Colazo, Riquelme y Clemente Rodríguez que empató el partido a doce minutos del final, convirtieron para el local. Stracqualursi, que tiene 8 goles y es el nuevo goleador del Clausura, marcó los tres para los de Arruabarrena- uno de penal-.
¿Cuánto daría Boca por evitar esta clase de partidos emocionantes como el de hoy ante Tigre en la Bombonera?. Mucho, probablemente. Es que jugar de local se convirtió en una dura carga para el equipo de Julio César Falcioni que recién a doce minutos del final pudo llegar al empate con un zapatazo de Clemente Rodríguez que la puso en un ángulo. Nunca logró superar en el marcador a un ordenado Tigre del Vasco Arruabarrena que tuvo opciones para liquidar el partido pero que terminó pagando caro el haberle cedido espacios a Juan Román Riquelme, eje de la levantada xeneize.
El partido comenzó como se imaginaba en la previa. Boca, apremiado por la necesidad de conseguir los tres puntos y jugando en la Bombonera, salió a buscarlo con un esquema distinto al de los tres partidos anteriores. Pablo Mouche retornó a la titularidad y acompañó a Martín Palermo en ataque. Así, el local propuso acciones cerca del arco de Luis Islas, y si bien logró su cometido abusó del juego por los costados y no tuvo profundidad cuando le toco ir por adentro. Tigre, en cambio, tuvo menos la pelota pero supo cómo aprovechar las oportunidades que se le presentaron, aunque esto también se debió a los errores de la defensa del local, que pese a que hoy presentó caras nuevas como la de los juveniles Enzo Ruiz y Gastón Sauro volvió a evidenciar desinteligencias que terminó pagando caro. Porque a los 21 minutos Martín Galmarini llegó hasta el fondo por derecha y envió un centro al primer palo para que Denis Stracqualursi, nuevo goleador del torneo, conectara de cabeza y venciera a Lucchetti. El local atinó a reaccionar aunque otra vez padeció dificultades en la creación y las aproximaciones que tuvo fueron por remates de Juan Román Riquelme, uno dio en el travesaño. Y los de Arruabarrena soportaron nuevamente y fueron capaces de dar el segundo golpe. Otra vez se repitió la fórmula de la primera conquista pero desde el otro costado, el izquierdo, llego el centro esta vez para que Stracqualursi volviera a cabecear sólo en el área chica de Boca. Iban 35 minutos.
La temperatura comenzó a subir en el termómetro de la Bombonera que otra vez observaba cómo Boca no podía jugando como local. Los últimos 10 minutos de esa primera mitad sean quizá lo más rescatable de esta tarde para el equipo de Falcioni. Porque en una ráfaga logró empatar el partido gracias a la capacidad de Riquelme para generar juego y contagiar a sus compañeros. El enganche tomó la pelota a los 42 y entró al área donde intentó una pared con Palermo que no prosperó y le quedó a Nicolás Colazo que remató cruzado y la puso en un rincón, junto al palo izquierdo de Islas. Y además anotó el segundo cuatro minutos mas tarde: recibió en el área chica un pase de Clemente Rodríguez y cruzó el remate cara a cara con el arquero.
En el arranque del complemento Tigre se mostró convencido de que podía ganar el partido. Tuvo un par de chances para convertir y pudo desnivelar a los 24 minutos después de que Stracqualursi cambiara por gol un penal que Enzo Ruiz le cometió a Mariano Echeverría. Desde ese momento, los roles se clarificaron: Boca apostó todo por el empate y Tigre, agazapado y ordenado, aguardó por una contra y le regaló terreno a su adversario. Riquelme otra vez se encargó de organizar el juego y por momentos lo acompañaron Erviti, Clemente Rodríguez por un costado y Pablo Mouche por el otro. Lucas Viatri, que había reemplazado a Palermo a los 13 minutos de ese segundo tiempo, fue la referencia dentro del área.
Aunque no tuvo profundidad y le costó doblegar el cerrojo propuesto por el visitante, Boca encontró su recompensa por ir a buscarlo y empató el partido a los 33 por intermedio de Clemente Rodríguez, que recibió entrando al área y clavo un zapatazo inatajable para el arquero, sobre su ángulo derecho. Los últimos 10 minutos tuvieron la emoción porque el resultado parecía no estar cerrado y pudo ser para el equipo de Falcioni con una jugada en tiempo de recupero en la que Pablo Mouche recibió a pocos metros del área chica pero Diego Castaño puso la pierna y le tapó justo un remate que pudo haber sido el cuarto gol.
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