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miércoles, 20 de abril de 2011

Racing, un canto al optimismo después del triunfo en el clásico

Todavía se escucha el grito de los goles en el Cilindro de Avellaneda. Es que esa inmensa alegría reprimida durante 6 años, ese triunfo ante Independiente que no se daba desde hacia once campeonatos justifica que la euforia y el optimismo sean hoy los únicos dos protagonistas de la semana de este Racing. El equipo de Miguel Russo calza perfecto para ejemplificar la dimensión y la trascendencia que puede tener un clásico en el futbol argentino: de una racha de 4 partidos sin victorias a este presente sonriente que lo relanza a los puestos calientes de la tabla.



Y el entusiasmo encontró en los jugadores su mejor canal para desparramarse por toda la atmósfera del Cilindro. Es que fueron ellos, los mismos responsables de la algarabía que se desató el sábado dentro de la cancha, los que no esquivaron el bulto y asumieron el desafío de conseguir algo importante. “Estamos mentalizados para pelear el titulo por el prestigio del club”, expresó el colombiano y autor de uno de los goles Teófilo Gutiérrez, quien además ponderó el partido ante los de Mohamed como un trampolín anímico: ““Ganar siempre es importante, pero más todavía en un derby, por todo lo que genera. La clave del triunfo fue que volvimos a jugar de manera colectiva. Anímicamente estamos mejor, por eso va a ser una semana más tranquila”.



El mismo concepto desplegó Patricio Toranzo, aunque por su forma de expresarlo no se refirió a un objetivo a alcanzar ni tampoco a una idea en la cual haya que mentalizarse. Para Pato, que Racing ocupe los primeros puestos es una realidad insoslayable: “Este equipo está para pelear el campeonato”, pero aclaró que la mesura y la calma también son buenos referentes en ese camino hacia el éxito. “En ningún momento dudamos de nuestras condiciones ni de que tenemos un gran equipo, pero tenemos que estar tranquilos, serenos y mantener la calma porque eso es lo que nos va a dar fuerza para pelear hasta el final”, dijo el hábil volante.



Si el fútbol es como la vida, Racing las vivió todas. Y no refiriéndose al total de su historia, no. Este torneo Clausura en apenas 10 partidos le enseñó todas sus caras y lo obligó a sobrellevar momentos de variados sentimientos. Desde la primera fecha en que la idea de Miguel Russo parecía desplomarse de un saque por la lesión del colombiano Giovanni Moreno a la aparición de Teófilo Gutiérrez, otro colombiano, para ganar tres partidos consecutivos y, en la quinta jornada, alcanzar la punta del certamen en soledad. Ese pequeño paraíso de gloria que ventilado por los comentarios del periodismo, que veía en este equipo el más serio candidato al titulo, a una racha adversa de cuatro partidos sin triunfos, tres derrotas y un empate. Una vertiginosa debacle en el nivel del juego y el ardor de viejas hogueras que ya se creían extinguidas pero que el sábado finalmente pudieron ser controladas rápidamente y le cedieron todo su espacio a una alegría indisimulable.

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